Amistad Pixabay

Tiene un amigo imaginario

Los especialistas estiman que alrededor de tres de cada diez niños tienen un amigo imaginario. A pesar de que es habitual relacionar la existencia de amigos imaginarios con carencias afectivas en el menor, por lo general quienes cultivan este tipo de amistades son niños con un desarrollo normal de la fantasía y de la imaginación. Los amigos imaginarios “son creados y controlados por el niño, que disfruta jugando con ellos”, por lo que nunca son “involuntarios o molestos”.

Según explican desde En Familia las doctoras Azucena Díez Suárez y Lefa Sarane Eddy Ives, de la Asociación Española de Pediatría (AEP), la edad más habitual para tener amigos imaginarios es la de la etapa del desarrollo del juego simbólico, que comienza en torno a los 2 años y finaliza hacia los 7. “El juego simbólico es la capacidad de realizar representaciones mentales y jugar con ellas, como, por ejemplo, coger un teléfono e imitar que se está hablando con alguien. Ahora bien, también hay niños en la adolescencia temprana y media que tienen un amigo imaginario a quien hablan o escriben en su diario”, indican las especialistas.

Si un niño habla a sus padres de un amigo imaginario, éstos no tienen que hacer nada especial, siempre y cuando vean que su hijo es feliz jugando con él. Sin embargo, si observan que le produce malestar o inquietud, lo mejor es que consulten la situación con su pediatra.

Compañeros de fantasías o héroes con poderes

“Un niño invisible que nunca duerme y ve la televisión durante toda la noche, un compañero que siempre está en el hombro del menor, o un oso de peluche que es sabio y sabe todas las respuestas” son ejemplos de amigos imaginarios, normalmente seres “con quienes compartir fantasías o héroes con poderes especiales”.

Como recuerdan las especialistas, “el juego simbólico es esencial para el desarrollo de las habilidades cognitivas, lingüísticas, emocionales y sociales, y el amigo imaginario forma parte de ese juego simbólico”. En este sentido, se considera que el niño que crea un amigo en su fantasía “tiene mayor capacidad de comprender las emociones y las creencias de los demás, es decir, tiene mayor capacidad de empatía, lo que le va a facilitar su interacción social”. También va a desarrollar más su lenguaje interior, “lo que favorece un mejor desarrollo de sus capacidades lingüísticas y narrativas”.

Imagen: pixabay.com

Eva Cañas

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Periodista por vocación. Me gusta contar cosas, y si ayudas a alguien con ello, mucho mejor.
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