Superar el miedo a la oscuridad. Trucos que no fallan

El miedo a la oscuridad es uno de los problemas más comunes en los menores de entre 2 y 5 años, pudiéndose extender hasta los 8-9 años. De hecho, los expertos estiman que en esta etapa de crecimiento, 1 de cada 3 niños lo sufren. No se trata de un trastorno grave siempre y cuando se trate a tiempo, para evitar que el miedo se convierta en una fobia.

Para que el menor pierda de manera progresiva el temor a quedarse a oscuras durante las horas de sueño, estos consejos os servirán de guía:

Luz suave a través de quitamiedos

El paso de la iluminación a la oscuridad tiene que ser progresivo. La mejor opción es mantener la habitación iluminada con una luz suave a través de un quitamiedo, que incluso puede elegir el menor, para que se sienta más cómodo.

Este tipo de luz le hace sentir más seguro al no ver la habitación completamente a oscuras cuando se despierte por la noche. Pero, a la vez, mantiene un ambiente que se aproxima a la oscuridad.

Juegos donde la principal norma sea mantener los ojos cerrados

Aprender a través del juego es la forma más efectiva para los niños porque interiorizan hábitos de manera natural, sin que apenas lo perciban. Para quitar el miedo a la oscuridad, esta puede ser una buena propuesta.

La gallinita ciega es un juego popular para el que se necesita varios participantes. La edad apropiada para jugar es a partir de los 4 años. En este juego, quien hace de gallinita tiene que permanecer con los ojos tapados, mientras el resto de concursantes le dan vueltas, a la vez que cantan Gallinita ciega, ¿Qué se te ha perdido? Una aguja y un dedal ¡Echa mano a rebuscar!

A continuación la gallinita tendrá que encontrar  al resto de los participantes, que la ayudarán guiándola a través de las palabras frío (si está lejos) y caliente (si está cerca) hasta que encuentre a alguno. El siguiente jugador que hará de gallinita ciega será el primero al que encuentre.

Otros juegos que pueden servir para atenuar el miedo a la oscuridad son la piñata, donde el niño también tiene que permanecer con los ojos vendados, o las sombras chinescas, jugando con las manos en la oscuridad haciendo figuras, que se reflejan en una pared iluminada.

Las rutinas

Otra técnica es incluir el sueño dentro de las rutinas diarias. Al niño hay que enseñarle que la vida diaria viene marcada por hábitos: bañarse, cenar, leer un cuento y dormir. Poco a poco se irá adaptando y comprenderá que el sueño es un hábito que tiene que hacer a diario para levantarse con energía al día siguiente.

Al respecto, una manera de conseguir que concilie el sueño tranquilo es a través de un cuento. Toma la rutina de leerle el cuento que elija antes de dormir. De esta manera se tranquilizará y dormirá más relajado. Con la mente despejada, es más fácil que concilie el sueño, con menos posibilidades de que se levante entre la noche.

Tranquilizar al niño a través de las palabras

Es lógico que al escuchar llorar a tu hijo, lo primero que hagas es ir a su habitación y encender la luz para que se tranquilice. Es mejor optar primero por entrar a la habitación y con una luz, que no llegue a estar completamente encendida, se le tranquilice a través de las palabras. De esta manera, el niño se dará cuenta que no pasa nada aunque la habitación esté a oscuras.

Evitar muñecos que cambien con la luz

Es aconsejable detenerse unos minutos en la habitación del niño y comprobar sus juguetes y resto de objetos que tenga a su alrededor para comprobar que todos permanecen igual tanto con luz como sin luz. A algunos juguetes les pueden brillar los ojos, o tener alguna parte reflectante que pueden asustar al niño al abrir los ojos en plena oscuridad.

También es importante prestar atención a los dibujos, películas y juegos que ve el niño, evitando todos aquellos que puedan generarle situaciones de estrés y miedo.

Felicitarle por su logro

Aunque a veces se nos olvide, del mismo modo que se les castiga, cuando realice algo bien también hay que felicitarle, no necesariamente con regalos, sino con las palabras. Reconocer su valentía en la oscuridad es una buena manera.

Como cada niño es diferente y cada uno madura a distinto ritmo, en función de como sea vuestro hijo podéis optar por una opción u otra. Y si el miedo no persistiera a pesar de los años y de las técnicas utilizadas, consultar con un especialista para evitar que este miedo común se pueda convertir en una fobia.

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¿Tienes algún consejo más que te resulte útil con tu hijo?

Esmeralda Gomez

Esmeralda Gomez

Comunicación at Signo editores
Periodista todoterreno, especializada en temas de educación e infancia.
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This Post Has 8 Comments
  1. no tengo demasiados consejos, pero nosotros ahora hemos leído unos cuantos libros infantiles maravillosos de este tema que a mi hijo le han tranquilizado un poquillo.
    No añado nada que no se sepa, pero nuestra experiencia ha sido fantástica, seguiremos este hilo.

  2. Yo ya soy adulta y a veces aun tengo esa horrible sensación de miedo a la oscuridad. Hubo una época en que no podía dormir y me ponía la tele y una pequeña luz al lado de la cama. Creo que no podría dar un consejo sobre esto porque nunca lo he superado del todo u_u y me gustaría, si es el caso de mis hijos, poder ayudarlos.

  3. Yo en las peores etapas del miedo a la oscuridad me acercaba a su cama de vez en cuando para que viera que vigilaba sus sueños.
    Poco a poco creo que a la vez que crece, ese miedo tan grande que tenía a la oscuridad se está convirtiendo en temor más suave o casi ya sólo un respeto normal.

  4. Yo ahora mismo lo que hago es acostarme a su lado, y en cuanto se duermen me voy a mi habitación, es una fase y antes o después se les pasará. Ahora necesitan mi compañía.

  5. Mis hijos se duermen con una luz suave encandida (fuera de su habitación), y en cuanto se duermen la apagamos, pero si que hay veces que se despiertan por la noche y se vienen a nuestra cama a dormir porque dicen que tienen miedo…….ya se les pasará 😀

  6. Para que vea que a oscuras no pasa nada malo, que incluso puede ser divertido, a veces jugamos a las tinieblas. Con la luz apagada cojo un objeto y preguntando y tocando tienen que adivinar qué es. Se ríen tanto con las tonterías que decimos que se olvidan de que están a oscuras

  7. A mi hijo le daba mucho miedo la oscuridad. Se venía corriendo a nuestra cama en cuanto se despertaba y veía todo oscuro. A mi me funcionó el quitamiedos. Fue cambiando la intensidad de luz progresivamente. Y, por supuesto, que se vayan a la cama tranquilos, sin haber visto películas de acción ni terror.

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