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Prevenir la caries desde la infancia

Las enfermedades bucodentales se pueden prevenir, en concreto, con una correcta alimentación y una adecuada higiene dental. Al respecto, la infancia es un periodo clave para adoptar hábitos de vida saludables. La caries dental es una enfermedad crónica producida por la acción de microorganismos sobre el esmalte del huésped por medio del metabolismo de hidratos de carbono.

Los procedimientos más útiles en la prevención primaria de la caries son el empleo de flúor, la higiene bucodental y las medidas dietéticas, como apuntan desde el Libro Blanco de la Nutrición Infantil. Los pediatras insisten en que la prevención primaria de la caries dental del niño debe de empezar en la embarazada, y ya que la caries es una enfermedad transmisible, la prevención primaria debe centrarse en la intervención sobre la colonización de la flora oral del bebé durante el primer año.

La higiene del bebé y su entorno desde el primer mes son puntos clave. Para lograr una conveniente higiene oral, los padres deben de ser conscientes desde los primeros días de vida de la necesidad de no compartir los utensilios del bebé con otro niño, de lavarse las manos de forma escrupulosa y de evitar el empleo de azúcar o miel.

El empleo de flúor

El empleo de flúor tanto sistemático (agua de consumo, bebidas y alimentos) como tópico (dentífricos, geles, colutorios) ha demostrado ampliamente su utilidad en la prevención global de la caries. Las necesidades diarias de flúor se cubren con relativa facilidad desde los primeros meses de vida. Las recomendaciones de los pediatras se centran en que desde los primeros meses de vida, os padres limpien las encías con una gasa tras cada toma, y cuando vayan apareciendo los dientes, también con un cepillo dental dos veces al día.

Asimismo, estimular el uso del agua como bebida entre las comidas, frente a zumos o refrescos, y no se pondrán sustancias azucaradas en el chupete o la tetina del biberón, así como evitar el uso del biberón para la ingesta de líquidos azucarados. Esto especialistas aconsejan el abandono del chupete y el biberón antes de los dos años, y el cepillado lo harán los padres hasta que el niño aprenda a no escupir el dentífrico. La ayuda de los padres es necesaria hasta que los niños adquieran la habilidad suficiente hacia los 8-9 años.

Fuente de la imagen: Pixabay

Eva Cañas

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Periodista por vocación. Me gusta contar cosas, y si ayudas a alguien con ello, mucho mejor.
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