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Las consecuencias de la exposición pasiva al humo del tabaco en los niños

La exposición prenatal como postnatal al humo del tabaco daña gravemente la salud respiratoria de los niños, aumentando la probabilidad de presentar síntomas y enfermedades respiratorias agudas o crónicas. Asimismo, cabe destacar que dicha exposición pasiva al humo del tabaco no solo afecta a los niños durante la infancia, sino que también puede tener consecuencias en su vida adulta.

“Lamentablemente, y a pesar del volumen de evidencia científica disponible, es alarmante la alta proporción de población que persiste en el hábito de fumar, incluso con niños y niñas en el entorno más próximo, aun sin ser plenamente conscientes del daño realizado a uno mismo y a los demás”, afirma el Dr. José Francisco Pascual Lledó, neumólogo y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

“Los daños causados por este tipo de tabaquismo en la población infantil van en aumento y, a la vez, crece nuestra responsabilidad como especialistas en el sistema respiratorio de alertar y proteger a los colectivos más vulnerables e inocentes, a la infancia, de sufrir tales daños involuntariamente”, añade este neumólogo.

Asimismo, el humo inhalado por los no fumadores que contamina los espacios interiores y los ambientes exteriores se conoce como ‘humo de segunda mano’ o ‘humo de tabaco ambiental’. La inhalación de este humo por parte de los no fumadores se denomina ‘tabaquismo pasivo’ o ‘tabaquismo involuntario’. La exposición pasiva al humo del tabaco no es simplemente un comportamiento dañino, si no que puede ser mortal, especialmente en niños y bebés. Esta exposición involuntaria es la causa de múltiples enfermedades respiratorias infantiles, como el asma y la neumonía, y de patologías cardíacas graves además de muerte súbita del lactante. También conlleva múltiples hospitalizaciones evitables.

Probabilidad de desarrollar fibrilación auricular

Según algunos resultados de estudios científicos, la exposición durante el periodo gestacional y en la infancia se asocia con un aumento del 40% de probabilidad de desarrollar fibrilación auricular en la edad adulta. A este efecto nocivo también se puede añadir que la exposición al humo de segunda mano estimula el crecimiento de las bacterias que causan las caries, así como la predisposición a sufrir diabetes. “Dadas las consecuencias nocivas en la salud, es necesario acelerar las estrategias de protección de los niños a la exposición al pasiva al humo de tabaco. Es posible pensar en el tabaquismo pasivo infantil como una forma de maltrato a menores dado el daño sobre su salud que éste inflige”, asegura el Dr. José Francisco Pascual.

Con los datos de 2011, el número total de muertes atribuibles a la exposición de humo de segunda mano en los hogares y en los ambientes profesionales en España se situó en 1.028 fallecidos (586 hombres y 442 en mujeres). En 2002 la cifra registrada fue de 1.228 muertes. A pesar de que la tasa de mortalidad haya disminuido en comparación a años anteriores, las cifras siguen siendo preocupantemente altas. Se estima que solamente el 2% de la población mundial vive en países que aplican leyes integrales sobre ambientes libres de humo. “La disminución de muertes se debe en gran medida al endurecimiento de las leyes antitabaco que tuvieron lugar en España entre 2005 y 2010. Aún así, con el fin de combatir la prevalencia de exposición al tabaquismo pasivo, su morbilidad y mortalidad, es necesario regular el consumo de cigarrillos en sitios cerrados, tales como hogares o coches, y seguir endureciendo la prohibición de fumar en ciertos sitios abiertos. Eliminar el tabaco en los espacios interiores protege completamente a los no fumadores de la exposición al humo de tabaco ambiental”, explica el Dr. Pascual.

Una sospecha de maltrato infantil

En este sentido, existen dos posturas diferenciadas en relación al abordaje de la exposición al tabaquismo pasivo en menores. Una de ellas plantea la solución de definir dicha exposición como sospecha de maltrato infantil y que tal conducta debería ser denunciada ante los juzgados o autoridades competentes. Por otro lado, existen profesionales asistenciales que consideran esta medida como una respuesta que refuerza el castigo ante una adicción que daña tanto a los niños como a los padres.

“Es necesario potenciar aún más las acciones informativas sobre los efectos del tabaquismo pasivo para que los padres puedan adoptar las medidas necesarias para evitar la exposición de sus hijos”, explica el Dr. Pascual. “Asimismo, para el éxito del proceso de deshabituación lo mejor es diseñar intervenciones adaptadas a cada caso concreto. El elemento motivador puede resultar clave para dotar a los pacientes de la capacidad y voluntad de cambio necesarios para superar las barreras del proceso de abandono del cigarrillo”, concluye.

Fuente de la imagen: Pixabay

Eva Cañas

Eva Cañas

Periodista por vocación. Me gusta contar cosas, y si ayudas a alguien con ello, mucho mejor.
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