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La batalla contra las chucherías

Que un niño se resista a comer una chuchería es complicado para los padres. No se pueden resistir. Si por muchos de ellos fuese, se alimentaban a ‘chuches’, pero claro, de todos es sabido que no son nada saludables. ¿Y cómo frenar su consumo? Y sobre todo, prestar atención a la hora de ‘premiar’ a los más pequeños con golosinas o este tipo de premios que se denominan ‘chuches’.

Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) recuerdan que la industria alimentaria, conocedora del poder de persuasión de los niños en la cesta de la compra, “ha multiplicado la oferta de estos productos en las estanterías de los supermercados y tiendas en general”. Y cuando el pediatra, la enfermera o el dentista dicen que los niños no deben tomar chucherías y zumos parece que entran en conflicto con los intereses, “tanto de los niños y sus papás, como de la industria. Sin embargo, el interés de los profesionales es defender la salud de los niños”, insisten.

Las razones por las que no es conveniente el consumo de chucherías está claro por parte de estos especialistas. Por ejemplo, provocan caries y contribuyen a producir obesidad infantil. La caries es una enfermedad infecciosa. La causa principal es un microbio que se llama Streptococcus mutans. Para evitar que este microbio se multiplique y ataque a los dientes o muelas es necesario lavarse los dientes y seguir unos consejos en los hábitos de la alimentación.

Producen caries

“La manera en que los azúcares y este microbio contribuyen juntos a producir caries es porque la acción de la bacteria sobre el azúcar libera ácidos que decalcifican el diente, y más si el dulce es pegajoso (chucherías y algunos caramelos), es ácido (como algunos zumos y refrescos) o  se toma separado de las comidas, entre horas”, detallan desde la AEP.

Asimismo, durante las comidas, los alimentos dulces son menos perjudiciales porque al haber más saliva y otros alimentos, el azúcar está menos tiempo en contacto con los dientes. “Entre horas ocurre lo contrario y los azúcares contactan más tiempo con las piezas dentales”, describen los pediatras. Además, las comidas hacen subir el pH de la boca (disminuye la acidez), con lo que también disminuye la agresión al esmalte dental. “Si nos lavamos bien los dientes después de las comidas, se eliminan definitivamente esos azúcares”, añaden.

En cuanto a los zumos, el natural, integrado en una comida, un desayuno o una merienda puede perfectamente formar parte de una dieta sana. Lo que no es bueno es tomar zumos para la sed, entre horas, sean naturales o no. “Para la sed lo mejor es el agua. En cualquier caso es conveniente tener en cuenta que tiene mucho más valor nutritivo una fruta en trozos, que su zumo solamente”, sentencian los pediatras.

Los aperitivos salados

Y tomar aperitivos salados entre horas tampoco es un hábito saludable. Las bolsas de patatas fritas y otros aperitivos salados tienen azúcares de otra clase, azúcares complejos, pero se transforman en azúcares simples por el efecto de la saliva, lo que al final también aumenta el riesgo de caries.

Los peditras consideran también que se pueden hacer excepciones, como por ejemplo, en la fiesta de cumpleaños, la salida del domingo de paseo, etc. “Lo perjudicial es el hábito, la costumbre de tomar siempre, todos los días y con frecuencia, dulces y bebidas dulces”, precisan de nuevo.

Fuente de la imagen: Pixabay

Eva Cañas

Eva Cañas

Periodista por vocación. Me gusta contar cosas, y si ayudas a alguien con ello, mucho mejor.
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