Orina Analisis Pixabay

Infección de orina, una enfermedad frecuente pero difícil de identificar

La infección de orina es aquella que afecta a cualquiera de las estructuras por las que circula la orina desde su formación en los riñones hasta su expulsión por la uretra. La que se localiza en los tramos inferiores -la vejiga y la uretra- se llama cistitis o infección urinaria de vías bajas, mientras que la que se produce en el riñón se denomina pielonefritis o infección urinaria de vías altas.

En los bebés reconocer una infección del tracto urinario (ITU) no es fácil por los síntomas, que pueden incluir fiebre, vómitos o escasa ganancia de peso. En los niños mayores los signos son más orientativos, y entre ellos están las molestias al orinar, las micciones frecuentes de cantidad escasa, el dolor en la parte baja del abdomen o en la región lumbar con fiebre elevada. Así lo explica la Asociación Española de Pediatría (AEP) desde su plataforma En Familia, en la que los especialistas subrayan que el diagnóstico siempre debe confirmarse con un análisis de orina.

En este sentido, existen pruebas que facilitan un resultado rápido, como las tiras reactivas o el análisis del sedimento urinario, cuyos resultados pueden indicar la presencia de una infección urinaria si están alterados, si bien para el diagnóstico de certeza es necesario recoger una muestra de orina en condiciones estériles y comprobar en el laboratorio la presencia de un número determinado de gérmenes. Este examen se llama urocultivo, y es preciso que pasen unos días para obtener el resultado, así como un gran cuidado en la recogida de la muestra, para que no se contamine y quede invalidada.

Pruebas adicionales de imagen

En alguna ocasiones, sobre todo si se trata de niños pequeños, varones o con infección de vías urinarias altas, el pediatra indicará la posibilidad de realizar pruebas de imagen, para comprobar si existe alguna malformación que pueda favorecer las infecciones de orina o si éstas han podido afectar al riñón. Según indica la AEP, la principal malformación que suele investigarse tras una infección del tracto urinario es el reflujo vesicoureteral, que consiste en el retorno hacia los riñones de la orina que ya ha alcanzado la vejiga, debido a un mal funcionamiento de una válvula que lo impide en condiciones normales, y que es una condición que puede favorecer la posibilidad de nuevas infecciones.

Siempre con antibióticos

Las infecciones de orina necesitan un tratamiento con antibióticos, que pueden administrarse por vía oral, en el caso de las que se localizan en las vías bajas, o por vía intravenosa en las pielonefritis con mal estado general o en lactantes pequeños, para lo que es preciso un ingreso hospitalario.

Por lo general, las infecciones urinarias no tienen consecuencias perjudiciales a largo plazo, especialmente si no son frecuentes o sólo afectan a las vías bajas (cistitis). Sin embargo,  en el caso de los niños más pequeños, las infecciones repetidas no tratadas llegan a producir cicatrices y lesiones en los riñones que pueden dañarlos y afectar a su función, causando insuficiencia renal, hipertensión arterial, etc.

Imagen: pixabay.com

Eva Cañas

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Periodista por vocación. Me gusta contar cosas, y si ayudas a alguien con ello, mucho mejor.
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