El Aburrimiento Desarrolla La Creatividad

El aburrimiento desarrolla la creatividad

Mamá (papá) me aburro. ¿Cuántas veces le has oído esta frase a tu pequeño? y ¿cuántas veces te has puesto nervioso/a por no saber qué hacer para entretenerle? Pues a partir de la lectura de este artículo espero que cambie la actitud de muchos padres, que piensan que desde que se levanta hasta que se acuesta, la vida del niño tiene que estar igual de planificada que la de un adulto.

Jornada de estudio, actividad extraescolar, deberes en casa, bañarse, cenar y dormir. Unos días inglés, otros fútbol o gimnasia rítmica, otros clases de apoyo. y el poco tiempo que les queda libre para jugar con el ordenador, la tablet o la videoconsola. La falta de tiempo de los padres ha obligado a cambiar los hábitos de los más pequeños, adaptando su vida a la agenda de los mayores.

Los expertos opinan todo lo contrario que los adultos. El aburrimiento no solo es normal, sino que es necesario para que el niño desarrolle la creatividad. Los niños, en contra de lo que podemos pensar, se adaptan rápidamente a la situación de aburrimiento. Tras la queja inicial, pasan del reproche a buscar, de manera activa, alternativas para pasar el tiempo muerto.

La televisión, la videoconsola, el ordenador y demasiados juguetes no benefician a la creatividad, ya que los menores ven una salida fácil a su aburrimiento. Al respecto, se recomienda simplificar al máximo su espacio, porque solo cuando encuentren la necesidad de distraerse con algo, fomentarán su creatividad, explorando su mundo interno y también todo el entorno que le rodea, dejándose llevar por el interés. Es así como conseguirán encontrarle una gran utilidad a un palo -como en el famoso anuncio del Ikea-, o a una simple caja. De esta manera también se consigue que den valor a las cosas que tienen.

Pero ese estado que a los padres agobia tiene otros beneficios: favorece la autonomía del niño, ya que buscará por sí mismo alternativas para suplir el tiempo muerto, la resistencia y les ayuda a afrontar mejor la frustración. Además, son momentos que les sirven para observar su entorno y todo lo que les rodea.

Estos momentos de aburrimiento pueden ser una gran oportunidad para compartir momentos en familia, ayudando al menor a que piense cómo combatir ese momento sin hacer nada. Una forma divertida es poner en un tarro, en papelitos, las cosas que haría cuando no tiene nada con lo que jugar. Así, cuando se encuentre ante esta situación, directamente irá a por el tarro.

Fuente foto: Morguefile

 

 

Esmeralda Gomez

Esmeralda Gomez

Comunicación at Signo editores
Periodista todoterreno, especializada en temas de educación e infancia.
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